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lunes, abril 27, 2009

MORPHINOMAN -- LA VOZ DE UN FILOSOFO. OSCAR WILDE

LA VOZ DE UN FILOSOFO. OSCAR WILDE
--.--
Con mi madre habíamos pensado fundar una sociedad para la supresión de la virtud.
*
El pecado es respetable y muy poético, pero la vergüenza no.
(Frase de su madre)
*
No hay más pecado que el de la estupidez.
*
Un nombre que ha de correr de boca en boca no debe ser muy largo. Resulta muy caro para los carteles. Si uno es deconocido, cierto número de nombres es útil, quizá necesario. Si uno ya es famoso, va desprendiéndose de algunos, tal como el aeróstata que, según va ascendiendo, va arrojando lastre inútil.
*
No se debe ver ni oir a los papás.
(Parodia de la frase inglesa: A los niños hay que verlos, pero no oirlos)
*
Hoy día son muy pocos los padres que hacen caso a lo que dicen sus hijos. Está pasando rápidamente de moda el viejo respeto que inspiraba la juventud.
*
Los niños comienzan por amar a sus padres. Cuando ya son crecidos, los juzgan. Y algunas veces, hasta los perdonan.
*
Perder uno de los padres, puede ser visto como una desgracia; pero perder los dos es puro descuido.
*
He olvidado mi época de estudiante. Tengo la vaga impresión de que fue destestable.
*
El fútbol será un deporte adecuado para las muchachas robustas, pero no es en absoluto indicado para los muchachos sensibles y delicados.
*
El que sabe, aprende. El que no sabe, enseña.
*
La educación es una cosa admirable, pero es menester recordar de vez en cuando, que ninguna cosa valiosa para el conocimiento se puede enseñar.
*
Sentido común lo puede tener cualquiera, con tal que no posea imaginación.
*
Yo no puedo creer en nada, aunque sea increíble.
*
Nunca viajo sin mi diario. Uno debería tener siempre algo sensacional para leer en el tren.
*
No puede dudarse que el talento dura mucho más que la belleza. Esto explica por qué nos tomamos tanto trabajo en instruirnos.
*
Si estuviera solo en una isla desierta y con mis enseres, me vestiría para cenar todas las noches.
*
A mí dadme lo superfluo, que lo necesario todo el mundo puede tenerlo.
*
Una reforma de la vestimenta es más importante que una reforma de la fe.
*
El vestido griego era en esencia inartístico. Nada debe revelar el cuerpo salvo él mismo.
*
Uno debe o bien ser una obra de arte o llevar una puesta.
*
La ropa del futuro será la continuación de los principios griegos de la belleza unidos a los principios alemanes de la salud.
*
Era una mujer curiosa, cuya ropa parecía siempre que hubiese sido diseñada en un momento de rabia y se la hubiera puesto en medio de una tormenta.
*
¡Ojalá llegue a ser digno de esta porcelana china!
*
Cada vez me resulta más difícil vivir de acuerdo con mi juego de porcelana azul.
*
La belleza alcanza mayor perfección en una sola azucena del campo que en todos los coros de Eurípides, o incluso en el Endymion de Keats mismo.
*
Si yo pudiese albergar, aunque sólo fuera la mínima esperanza de que la Iglesia despertase en mí algún sentimiento de seriedad y pureza, solamente por eso, aun sin razones, me convertiría.
*
Para tener hoy día acceso a lo mejor de la sociedad a la gente hay que echarle de comer, divertirla o escandalizarla, eso es todo.
*
A aquellos que aman el arte por él mismo se les dará lo demás por añadidura.
*
Qué rápido se vuelve uno famoso aquí en Londres.
*
El hombre que puede dominar una mesa de almuerzo en Londres puede dominar el mundo.
*
No es cierto que para abrirse camino haya que empezar desde abajo. Hay que salir desde lo más alto y permanecer allí.
*
Ningún hombre alcanza en verdad el éxito si no tiene a las mujeres de su lado, porque las mujeres gobiernan la sociedad.
*
No tengo nada que declarar, excepto mi genio.
(en la Aduana en Estados Unidos)
*
¿Qué pienso sobre el Atlántico? Bien, el océano Atlántico me ha desilusionado un poco. Es menos romántico de lo que dicen los versos de Byron, que no había estado nunca allí...
*
¿La diferencia entre ingleses y norteamericanos? Ninguna. Tienen todo en común, excepto, claro está, el idioma...
*
¿De qué sirve viajar a sesenta millas por hora? Nadie se vuelve más inteligente por ello... En cuanto al teléfono, su valor radica sólo en lo que dos personas tienen para decirse.
*
Llevan allí (las cataratas del Niágara) a todas las recién casadas americanas y la contemplación de ese estupendo espectáculo es el primer desencanto, ya que no el menos cruel, de la vida matrimonial.
*
En un país libre no se puede vivir sin un esclavo.
*
Desde niño cada chico americano pasa la mayor parte del tiempo en corregir las faltas de su padre y de su madre.
*
Cuando los americanos buenos mueren van a París.
*
El descubrimiento de América fue un deplorable error; Colón hubiera debido pasar de largo.
*
Yo no sé cien mil palabras.
(Cuando le ofrecieron una suma considerable por una novela de cien mil palabras).
*
El mejor trabajo literario lo realizan siempre los que no dependen de él para ganarse la vida.
*
Para producir lo mejor necesita usted cierto ocio e independencia de menesteres sórdidos.
*
Sacrifíquese por su arte y será recompensado; pero pídale al arte que se sacrifique por usted y verá qué amarga desilusión puede llevarse.
*
Los escogidos existen para no hacer nada.
*
El hecho de que la persona fuera un envenenador no es argumento contra su prosa.
*
Una cosa no es necesariamente verdadera porque un hombre muera por ella.
*
Es mejor no ser diferentes de nuestros compañeros. Los feos y los estúpidos son los mejor librados, desde ese punto de vista, en este mundo.
*
Los poetas no tienen tantos escrúpulos. Saben cuánto ayuda a la venta la intimidad útilmente divulgada. Hoy en día, de un corazón desgarrado se tiran muchas ediciones.
*
El valor de una idea no tiene nada que ver con la convicción del que la expresa.
*
No es inmoral. Es peor que eso. Está mal escrita.
(En el juicio, cuando se habló de la inmoralidad de una carta)
*
No existe un libro moral o inmoral. Los libros están bien escritos o mal escritos. Eso es todo.
*
Charlotte, siento mucho su decisión. Con su dinero y mi inteligencia hubiéramos llegado muy lejos.
(Ante un rechazo matrimonial)
*
La mejor base para el matrimonio es la mutua incomprensión.
*
En cuestión de sentimientos y de sus matices románticos la falta de puntualidad es fatal.
*
Se debería estar siempre enamorado. Por esta razón uno no debería casarse nunca.
*
Los que son fieles únicamente conocen el lado trivial del amor.
*
La diferencia entre periodismo y literatura es que el periodismo es ilegible y la literatura no es leída.
*
El público es admirablemente tolerante. Lo perdona todo, menos el genio.
*
Llegará el momento en que te des cuenta de lo que yo me he dado cuenta, de que no existe eso que se llama una experiencia romántica; hay recuerdos románticos y existe la añoranza de lo romántico..., eso es todo.
*
Experiencia es el nombre que todos dan a sus errores.
*
Los libros que el mundo llama inmorales son los que muestran su propia ignominia.
*
La otra gente es siempre temible. La única sociedad posible es con uno mismo.
*
-Cuando veo una espada la llamo una espada.
-Me agrada decirle que jamás he visto una espada. Es obvio que nuestras esferas sociales han sido muy distintas.
*
Las tragedias de los demás siempre tienen algo de infinitamente banal.
*
Nuestros momentos más ardientes de éxtasis son mera sombra de lo que ya hemos experimentado en algún lugar o de lo que alguna vez experimentaremos.
*
Yo sacrificaría todo por una nueva experiencia y sé que no hay, en absoluto, nada que sea una experiencia nueva.
*
Yo subiría a la hoguera por la experiencia en sí y seguiría siendo un escéptico hasta el fin.
*
A veces pienso que la vida del artista es un lento y amable suicidio y no me apena que sea así.
*
La juventud es lo único que vale la pena poseer.
*
Los viejos lo creen todo; los adultos, todo lo sospechan; mientras que los jóvenes lo saben todo.
*
En el mundo no hay absolutamente nada más que la juventud.
*
Yo busqué el éxito cuando era joven. La juventud es la época de éxito.
*
G.B.Shaw: Un hombre notable; no tiene enemigos; y ninguno de sus amigos le tiene simpatía.
*
Un hombre no debe ser demasiado cuidadoso en la elección de sus enemigos.
*
Puedo simpatizar con todo, excepto el sufrimiento.
*
La mujer representa el triunfo de la materia sobre el espíritu, así como el hombre representa el triunfo del espíritu sobre la moral.
*
El ensayo significa sencillamente un punto de vista artístico y en crítica estética la actitud lo es todo.
*
¡Ah! No me diga que está de acuerdo conmigo. Cuando la gente está de acuerdo conmigo siempre siento que debo estar equivocado.
*
Por mor de una frase arrojo la probabilidad por la ventana y por hacer un epigrama traiciono la verdad.
*
Sólo los espíritus ligeros no juzgan por las apariencias. El verdadero misterio del mundo es el visible, y no el invisible.
*
Mentir, contar cosas mentirosas y maravillosas es el fin propio del arte.
*
La naturaleza es tan poco confortable. La hierba es dura y está húmeda, apelmazada y llena de horribles insectos... Si la naturaleza fuera confortable, la humanidad no habría inventado nunca la arquitectura.
*
Por suerte para nosotros la naturaleza es así de imperfecta; de otra forma nos hubiéramos quedado sin arte.
*
Lo natural también es una pose.
*
El arte comienza donde la imitación termina.
*
La vida imita al arte mucho más que el arte imita a la vida.
*
El fundamento del optimismo es el puro terror.
*
Es muy peligroso escuchar. Si se escucha corre uno el riesgo de que le convenzan, y un hombre que permite que le convenzan con una razón es un ser absolutamente irracional.
*
En todo caso la vida contemplativa es para nosostros el verdadero ideal. Desde las altas torres del pensamiento podemos contemplar el mundo. Tranquilo, encerrado dentro de sí mismo, el crítico esteta contempla la vida.
*
Me temo que sea casi como mi vida -sólo conversación y nada de acción. No soy capaz de describir una acción; mis personajes están sentados y charlan.
*
Hoy día la gente conoce el precio de todo y el valor de nada.
*
El ennui, ese terrible taedium vitae que invade a aquellos a quienes la vida no les niega nada.
*
Sólo la gente mediocre hace progresos.
*
Tuve la doble desgracia de ser pobre y de buena familia, hoy día dos hechos imperdonables.
*
Te digo que hay tentaciones terribles para caer, en la cuales hace falta fuerza, fuerza y valor.
*
Puedo resistir todo, salvo la tentación.
*
La única forma de librarse de una tentación es ceder a ella.
*
La belleza es una soberanía de derecho divino. Hace príncipes a los que la poseen.
*
Más pronto o más tarde todos tenemos que pagar lo que hemos hecho.
*
No son los perfectos, sino los imperfectos quienes necesitan amor... Todos los pecados, salvo el pecado contra uno mismo, debería perdonarlos el amor.
*
Todavía no he visto una mujer que haya cambiado tanto; parece veinte años más joven, y, según me dicen, a fuerza de disgustos se ha vuelto rubia.
Sobre Lady Harbury
*
-¡Discúlpeme, no le había conocido! Yo he cambiado mucho...
*
En un matrimonio tres personas se hacen compañía, y dos, nada.
*
No hay nada como el cariño de la mujer casada. Es algo de lo que ningún marido tiene la menor idea.
*
La cantidad de mujeres que en Londres flirtean con sus propios maridos es totalmente escandalosa. Eso está muy mal visto. Es simplemente lavar la ropa blanca de uno en público.
*
No ser un hombre práctico ya es ser mucho.
*
Cada hombre prominente de hoy tiene sus discípulos, y siempre hay un Judas que escribe la biografía.
*
De los virtuosos pobres, uno puede sentir lástima por ellos, pero es imposible admirarlos.
*
Si las clases humildes no dan un buen ejemplo a las otras, ¿para qué sirven?
*
Más vale ser hermoso que ser bueno, pero más vale ser bueno que ser feo.
*
Todas las mujeres se vuelven como sus madres. Esa es su tragedia. A ningún hombre le ocurre lo mismo. Esa es la suya.
*
No deberíamos confiar nunca en una mujer que confiesa su edad real. Sería capaz de decir cualquier cosa.
Ib.
Querida miss Mary, algo en su cutis me dice que usted a vuelto de su paseo casi comprometida.
*
La caza: El propietario inglés galopando detrás de un zorro: lo indecible en pos de lo incomible.
*
Estoy seguro de que su alteza estará de acuerdo si agrego que los ingleses tienen el milagroso poder de convertir el vino en agua.
*
Sin el egoísmo, las gentes son incoloras. Las hace falta personalidad.
*
¡Cuántas cosas arrojaríamos lejos de nosotros si no temiéramos que alguien pudiera recogerlas!
*
Las locuras son las únicas cosas de las que uno no se arrepiente jamás.
*
Un hombre civilizado no encuentra nunca mal un placer, y un bruto no sabrá nunca lo que puede ser un placer.
*
Recomendar el ahorro al pobre es a la vez grotesco e insultante. Es como aconsejar a un hombre que se está muriendo de hambre que coma menos.
*
Siempre es tonto dar consejos, pero dar buenos consejos es absolutamente fatal.
*
La verdadera vida es tan a menudo la que no vivimos...
*
Si hay en el mundo algo más enojoso que ser alguien de quien se habla, es seguramente ser alguien de quien no se habla.
*
El camino de las paradojas es el camino de la verdad. Para poner a prueba la realidad, hay que verla sobre la cuerda floja.
*
Todo se prueba, incluso lo que es verdadero.
*
Toda cosa, para ser verdadera, debe convertirse en una religión.
*
La verdad rara vez es pura, y nunca simple.
*
Considero la vida una cosa demasiado importante como para hablar nunca de ella en serio.
*
El cinismo es simplemente el arte de ver las cosas como son y no como deberían ser.
*
¿Acaso la insinceridad es una cosa tan terrible? Yo creo que no. Es simplemente un sistema con ayuda del cual podemos multiplicar nuestras personalidades.
*
En materias de gran importancia, el estilo, no la sinceridad, es lo vital.
*
El descontento es el primer paso en el progreso de un hombre o de una nación.
*
La caridad crea una multitud de pecados.
*
Las discusiones son extraordinariamente vulgares, pues en la buena sociedad todo el mundo tiene las mismas opiniones.
*
Es de una gran vulgaridad hablar como un dentista cuando se es dentista. Produce una mala impresión.
*
Aunque Cristo no hubiese dicho más que esta frase: «Sus pecados le serán perdonados porque ella ha amado mucho», hubiera valido la pena de morir por haberlo dicho.
*
Qué cosa tan tonta es el amor. No es la mitad de útil que la lógica, no prueba nada y está diciéndole siempre a uno cosas que no van a pasar y haciéndole creer cosas que no son ciertas.
*
Mostré que verdad y falsedad son solo formas de existencia intelectual. Traté al arte como la suprema realidad y a la vida como una mera ficción. Desperté la imaginación de mi siglo de modo que se creó un mito y una leyenda a mi alrededor. Reuní todos los sistemas en una frase y toda existencia en un epigrama.
*
-No me gustan sus labios; son rectos como los de quien no ha mentido nunca. Yo quiero enseñarle a mentir, para que sus labios se vuelvan tortuosos y bellos como los de una máscara antigua.
A Gide
*
Es una terrible cosa para un hombre descubrir de repente que toda su vida no ha dicho más que la verdad.
*
Dios inventa al hombre, y el hombre inventa la obra de arte.
*
¿Sabe usted por qué Cristo no quería a su madre?
¡Porque era virgen!
*
Hay dos especies de artistas: los unos traen respuestas, y los otros preguntas.
*
El alma nace vieja en el cuerpo, y es para rejuvenecerla que éste envejece.
*
¿Ha observado usted que el sol detesta el pensamiento? Siempre lo hace retroceder y refugiarse en la sombra.
*
Espero haber desmoralizado bien esta ciudad.
A Gide, en Argel
*
¿Quiere usted saber el gran drama de mi vida?... Pues que he puesto mi genio en mi vida, y sólo mi talento en mis obras.
*
Quise conocer el otro lado del jardín.
(A Gide; alusión a su homosexualismo)
*
Mi vida es como una obra de arte; un artista no recomienza dos veces la misma cosa... o bien es que la primera vez había fracasado. Mi vida anterior a la prisión fue lo más lograda posible. Ahora es una cosa acabada.
*
El público es tan terrible que jamás reconoce a un hombre sino por la última cosa que ha hecho.
*
En arte, ¿sabe usted?, no hay primera persona.
*
El arte nunca expresa nada más que a sí mismo.
*
No hay que echar nada en cara a los que han sido golpeados.
*
¡Y todos los hombres matan lo que aman! Oiganlo todos: unos lo hacen con una mirada cruel, otros, con palabras acariciantes; el cobarde, con un beso, y el hombre valiente, con una espada.
*
El más valiente de nosotros tiene miedo de sí mismo.
*
La moral no sirve para nada.
*
Es como una mujer, seguro de recordar lo fútil y de olvidar lo importante.
*
El primer deber en la vida es ser tan artificial como se pueda. Cuál sea el segundo es algo que nadie ha descubierto hasta el momento.
*
Quienes ven alguna diferencia entre cuerpo y alma no tienen ni lo uno ni lo otro.
*
Las religiones mueren cuando se demuestra que son verdaderas. La ciencia es el registro de las religiones muertas.
*
Las personas de buena crianza contradicen a los demás. Los sabios se contradicen a sí mismos.
*
Nada de lo que en realidad sucede tiene la más mínima importancia.
*
En los asuntos de poca importancia lo esencial es el estilo, no la sinceridad.
*
Si uno dice la verdad, tarde o temprano será pillado.
*
El placer es la única razón de la vida. Nada envejece como la felicidad.
*
La única esperanza de perdurar en la memoria de las clases comerciantes es no pagar las deudas.
*
Ningún crimen es vulgar, pero toda vulgaridad es criminal. La vulgaridad es la conducta de los demás.
*
Sólo los superficiales se conocen a sí mismos.
*
El tiempo es un derroche de dinero.
*
Hay una fatalidad en lo que respecta a las buenas resoluciones: son invariablemente prematuras.
*
Cualquier preocupación por cuál conducta es buena y cuál mala indica un desarrollo intelectual mermado.
*
La laboriosidad es la madre de toda la fealdad.
*
A través de los anacronismos viven en la historia las diferentes edades.
*
Los únicos que han tenido éxito en hacerse oscuros son los grandes maestros del estilo.
*
Amarse a sí mismo es el comienzo de un romance para toda la vida.
*
Donde no hay extravagancia no hay amor, y donde no hay amor no hay entendimiento.
*
No soy en absoluto cínico; sólo tengo experiencia.
*
Describir una cárcel artísticamente es tan difícil como lo sería describir un retrete.
*
La sociedad perdona con frecuencia al criminal; pero no perdona nunca al soñador.

miércoles, marzo 19, 2008

EL RUISEÑOR Y LA ROSA -- OSCAR WILDE

Oscar Wilde
EL RUISEÑOR Y LA ROSA



––“Ha dicho que bailaría conmigo si le llevo rosas rojas” ––exclamaba desolado el joven estudiante––.
“Pero no hay ni una sola rosa roja en todo mi jardín.”
En el encino, desde su nido, oyóle el ruiseñor, y le miró a través del follaje.
“¡Ni una sola rosa roja en todo mi jardín!” ––seguía lamentándose, y sus bellos ojos se llenaron de lágrimas––
“¡Ah!, ¡de qué., cosas tan pequeñas depende la felicidad! Yo he leído todo lo escrito por los sabios,
conozco todos los secretos de la filosofía. Y ahora, por la posesión de una rosa roja, siento mi vida
destrozada.”
“He aquí, al fin, un verdadero enamorado” ––dijo el ruiseñor––. “Noche tras noche he cantado para él, a
pesar de no conocerle: Noche trás noche lo he descrito a las estrellas, y ahora le contemplo. Su cabello es
oscuro como la flor del jacinto, y sus labios rojos como la rosa que desea encontrar; pero su ansiedad ha
tornado su faz tan pálida como el marfil; y la tris teza le ha dejado su sello en la frente.”
––“El Príncipe da un baile mañana en la noche” ––murmuró el joven estudiante––. “Y mi amada formará
parte del cortejo. Si le obsequio una rosa roja, bailará conmigo hasta el amanecer. Si le llevo una rosa roja,
la tendré entre mis brazos, y su cabeza descansará sobre mi hombro, y su mano será aprisionada por la mía.
Pero no hay ninguna rosa roja en mi jardín; me sentaré solo y ella pasará ante mí, no me hará caso, y sentiré
desgarrarse mi corazón.”
––“Aquí, sin lugar a dudas, está el perfecto enamorado” ––dijo de nuevo el ruiseñor––. “Lo que yo canto,
para él es sufrimiento; lo que para mí es alegría, para él es dolor. Ciertamente el amor es algo maravilloso.
Es más valioso que las esmeraldas, y más precioso que los finos ópalos. Ni las perlas ni los granates pueden
comprarle, porque no está venal en los mercados. No puede adquirirse con los traficantes, ni pesarse en una
balanza como el oro.”
––“Los músicos estarán en su estrado” ––decía el estudiante––, “tocando sus instrumentos de cuerda, y
mi amada bailará al acompañamiento de arpa y violín. Bailará en forma tan sublime, que sus pies no
tocarán el suelo, y los cortesanos con sus vistosos trajes formarán rueda alrededor de ella, pero no bailará
conmigo, porque no poseo una rosa roja para brindársela”. ––Y se dejó caer sobre la hierba, y ocultando su
cara entre las manos, lloró.
––“¿Por qué llora?” ––preguntó una pequeña lagartija verde, pasando con su cola levantada junto al
ruiseñor.
––“De veras, ¿por qué?” ––dijo una mariposa que revoloteaba en un rayo de sol.
––“Es cierto, ¿por qué?” ––susurró en voz baja y melodiosa, una margarita a su vecina.
––“Llora por una rosa roja” ––dijo el ruiseñor.
––“¿Por una rosa roja?” ––exclamaron todos–– “¡Qué tontería!” Y la largartija, que era algo cínica, se
echó a reír.
Pero el ruiseñor conocía el secreto de la pena del estudiante, y perma necía silencioso, posado en el encino,
y reflexionando sobre el misterio del amor. De pronto, extendiendo sus alas oscuras para volar, se
remontó en el aire. Pasó a través de la arboleda como una sombra, y como una sombra cruzó el jardín.
En el centro del parterre se erguía un rosal precioso, y al vislumbrarlo, voló hacia él en seguida.
––“Dame una rosa roja” ––dijo suplicante–– “y te cantaré la más dulce de mis canciones”.
Pero el rosal sacudió su cabeza.
––“Mis rosas son blancas” ––contestó––. “Tan blancas como la espuma del mar, y más blancas que la
nieve en la cumbre de las montañas. Pero ve a mi hermano que crece alrededor del reloj de sol, y quizá
pueda darte lo que quieres.”
Entonces el ruiseñor voló sobre el rosal que crecía alrededor del reloj de sol.
––“Dame una rosa roja” ––implo raba–– “y te cantaré la más dulce de mis canciones”.
Pero el rosal sacudió su cabeza. –“Mis rosas son amarillas” ––respondió––. “Tan amarillas como el
cabello de la sirena que reposa en un trono de ámbar, y más amarillas que el narciso que florea en los
prados, antes de que el segador llegue con su hoz. Pero ve con mi hermano que crece bajo la ventana del
estudiante, y quizá pueda darte lo que deseas.”
Entonces el ruiseñor voló sobre el rosal que crecía bajo la ventana del estudiante.
––“Dame una rosa roja” ––dijo–– “y te cantaré la más dulce de mis canciones”.
Pero el rosal sacudió la cabeza. –“Mis rosas son rojas, tan rojas como la pata de la paloma; y más rojas
que los hermosos abanicos de coral que se mecen y mecen, en las profundas cavernas del océano. Pero el
invierno ha helado mis venas, y la escarcha ha quemado mis capullos, y la tormenta ha quebrado mis
ramas, y no tendré rosas en todo el año.”
Y el ruiseñor insistía:
––“Una sola rosa roja es lo que necesito. ¡Sólo una rosa roja! ¿No existe algún medio por el cual pueda
conseguirla?”
––”Hay una forma en que podrías conseguirla” ––contestó el rosal––. “Pero es tan terrible, que no me
atrevo a decírtelo.”
––“Dímelo” ––dijo el ruiseñor––. “No tengo miedo.”
––“Si quieres una rosa roja, la tendrás que formar con música a la luz de la luna, y teñirla con la sangre
de tu propio corazón. Tendrás que cantarme con tu pecho apoyado contra una espina. Toda la noche
deberás cantarme, y la espina rasgará tu corazón, y la vida de tu sangre correrá por mis venas, y será mía.”
––“La vida es un precio muy ele vado por una rosa roja” ––dije el ruiseñor–– “y la vida nos es a todos
muy querida. Es agradable posarse en los árboles del bosque, contemplar el sol en su carroza de oro, y la
luna en su carroza de nácar. Es dulce el aroma del espino blanco, y dulces son las campánulas azules que se
ocultan en los valles, y el brezo que se esparce en las colinas. Sin embargo, el amor es mejor que la vida,
y... ¿qué es el corazón de un pájaro, comparado con el cora zón de un hombre?”
Entonces extendió sus oscuras alas para volar, y se remontó en el aire. Se deslizó sobre el jardín, como
una sombra, y como una sombra cruzó el bosque.
El joven estudiante permanecía tendido sobre la hierba en el mismo lugar donde le había dejado; y las
lágrimas no desaparecían aún de sus hermosos ojos.
––“Alégrate!” ––gritó el ruiseñor–– “¡alégrate!, ¡vas a conseguir tu rosa roja! La voy a crear con música,
a la luz de la luna, y la teñiré con la sangre de mi propio corazón. Todo lo que pido de ti, en recompensa, es
que seas un enamo rado perfecto, porque el Amor es más sabio que la Filosofía, aunque ella sea sabia; y
más fuerte que la fuerza, aunque ella sea fuerte. Sus alas tienen el color del fuego, y el fuego ilumina su
cuerpo. Sus labios son dulces como la miel, y su aliento es como el incienso.
El estudiante mirando hacia arriba escuchó. Pero no pudo entender la confidencia del ruiseñor, pues sólo
le era posible comprender las cosas que estaban escritas en los libros.
Pero el encino, dándose cuenta de todo, se sintió triste; porque quería mucho al ruiseñor que había hecho
su nido entre sus ramas.
––“Cántame una última canción” ––murmuró––, “me voy a sentir muy solo cuando te vayas”.
Entonces el ruiseñor cantó para el encino, y su canto era flúido como agua cristalina, vertida de un ánfora
de plata.
Al terminar su canción, pudo ver que el estudiante se levantaba, sacando al mismo tiempo de su bolsillo,
un cuaderno y un lápiz.
––“El ruiseñor es hermoso” ––se decía mientras caminaba por el bosque–– “no puede negársele; pero,
¿posee sentimientos? Creo que no. En realidad, es igual a la mayoría de los artistas; todo en él es estilo y
forma, sin sinceridad. No se sacrificaría por otros. No piensa más que en la música, y todo mundo sabe que
las artes se caracterizan por su egoísmo. No obstante, hay que reconocer que emite algunas notas preciosas
en su canto. ¡Qué lástima que no signifiquen nada, o se conviertan en algo bueno y práctico” ––Y entró a su
cuarto, y acostándose en un catye desvencijado, y pensando en su amada, después de unos momentos, se
había dormido.
Y cuando la luna brillaba alta en los cielos, el ruiseñor voló hacia el rosal apoyando fuertemente su pecho
contra la espina. Cantó durante toda la noche con el pecho oprimido sobre la espina; y la luna gélida, como
hecha de cristal, se inclinaba hacia la tierra para escucharle. Cantó toda la noche, y la espina iba clavándose
más y más honda en su pecho, y la sangre de su vida se escapaba... Primero cantó del amor naciente en el
corazón de un joven y una doncella. Y en el retoño más alto del rosal apareció; pétalo tras pétalo, al igual
que canción tras canción, una rosa espléndida. Al principio era pálida, como la neblina suspendida sobre el
río, imprecisa como los primeros pasos de la mañana, y argentada como las alas de la aurora. Como el
reflejo de una rosa en un espejo de plata, como la sombra de una rosa sobre un estanque de agua clara. ¡Así
era la rosa que brotó en el retoño más alto del rosal!
Pero el rosal le dijo al ruiseñor que apoyase con más fuerza su pecho contra la espina.
––“Oprime más tu pecho contra la espina, ruis eñor” ––decía el rosal–– “o llegará el día antes de que la
rosa esté terminada”.
Entonces el ruiseñor uniendo su pecho con más fuerza a la espina, entonó una melodía cada vez más
vibrante; ahora cantaba a la pasión naciente en el seno de un joven y una doncella.
Y un delicado rubor iba cubriendo los pétalos de la rosa, igual al rubor que sube a la cara del novio
cuando besa los labios de su desposada. Pero la espina aún no había llegado a su corazón, así que la corola
de la rosa permanecía blanca, porque solamente la sangre del corazón de un ruiseñor puede encender el
corazón de una rosa.
Y el rosal decía al ruiseñor:
––“Oprime más, pequeño ruiseñor; o llegará el día antes de que la rosa esté terminada.”
Entonces el ruiseñor uniendo con todas sus fuerzas su pequeño pecho contra la espina, hizo que ésta hiriese
su corazón, y el cruel espasmo del dolor le atravesó.
Terrible, terrible era el dolor mientras el canto crecía alocado, más cantal a sonoro, porque ahora cantaba
del amor perfeccionado por la muerte; del amor que no termina en la tumba.
Y la rosa magnífica se tornó roja, como las rosas de Oriente. Rojos eran los pétalos que la circundaban, y
rojo como el rubí era su corazón. Pero la voz del ruiseñor iba apagándose, y sus alas comenzaron a vibrar, y
un velo le cubrió los ojos. Su canto era cada vez más débil, algo estrangulaba su garganta.
Entonces lanzó un último trino musical. La pálida luna al oírlo, olvidándose de la aurora, estuvo vagando
por los cielos. La rosa roja al escucharlo se estremecio en éxtasis, desplegando sus pétalos al aire fresco del
amanecer. El eco lo fue llevando hasta la caverna oscura de las colinas, y despertó de sus sueños a los
pastores. Fue flotando entre los cañaverales del río, y ellos hicieron llegar su mensaje al mar.
––“¡Mira, mira!” ––gritó el ro sal–– “Ya está terminada la rosa.” Pero el ruiseñor ya no podía contestar.
Estaba muerto sobre la crecida hierba, con una espina clavada en el corazón.
Y al mediodía el estudiante, abriendo su ventana, miró afuera. ¡Cómo... qué suerte maravillosa!” ––
exclamó––. “¡Hay una rosa roja! ¡Nunca había visto rosa como ésta en toda mi vida! ¡Es tan hermosa que
seguramente tiene un nombre latino muy largo!” ––E in clinándose la cortó.
En seguida, poniéndose el sombre ro, fue corriendo a casa del profe sor, con la rosa en la mano.
La hija del profesor estaba sentada en el umbral de su casa devanando seda azul en la rueca y su perro
descansaba a sus pies.
––“Me dijiste que bailarías conmigo, si te obsequiaba una rosa roja” –– dijo el estudiante––. “Aquí tienes
la rosa más roja de todo el mundo. La lucirás está noche junto a tu corazón, y mientras bailamos juntos, ella
te dirá lo mucho que te amo.”
Pero la muchacha hizo un gesto desdeñoso.
––“Temo que no va a hacer juego con mi vestido, y además el sobrino del chambelán me ha obsequiado
unas joyas finísimas, y todo el mundo sabe que las joyas valen más que las flores.
––“En verdad, eres una ingrata” ––dijo furioso el estudiante.
Y tiró la rosa al arroyo, y un pesado carromato la deshizo.
––“¿Ingrata...?, debo confesarte que me pareces un mal educado. Después de todo; ¿quién eres tú? Nada
más un estudiante. Creo que ni tienes hebillas de plata en tus zapatos, como las tiene el sobrino del
chambelán.”
Y levantándose de la silla, entró en la casa.
––“¡Qué cosa más tonta es el amor!” ––dijo el estudiante alejándose––. “No tiene la mitad de utilidad
que tiene la Lógica; porque no demuestra nada, y siempre nos habla de lo irrealizable, y nos hace creer en
cosas que no existen. Verdaderamente es un sentimiento impráctico; y como en estos tiempos el ser
práctico lo es todo, volveré a la Filosofía, y estudiaré Metafísica.”
Así pues, regresó a su cuarto, y tomando en sus manos un gran libro polvoriento, comenzó a leer.
FIN DE
«EL RUISEÑOR Y LA ROSA»

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